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Los seis tesoros arqueológicos más importantes de Ecuador

Los seis tesoros arqueológicos más importantes de Ecuador

Un recorrido por los vestigios de civilizaciones ancestrales, que dejaron la huella de su vida cotidiana y de sus ritos y ceremonias, permite conocer el desarrollo y la espiritualidad de estos pueblos.

En América Latina, los vestigios de estas civilizaciones se encuentran en varios puntos del continente, enmarcados en entornos naturales maravillosos. Recorrerlos permite intuir el esplendor de unas civilizaciones perdidas en el tiempo.

México, Colombia, Perú, Ecuador son algunos de los países conservan los vestigios de civilizaciones precolombinas como las de los Maya, los Incas y los Aztecas. La ciudad Maya de Tikal, en Guatemala; las majestuosas ruinas de Machu Picchu, en Perú; las ruinas de Chichen Itza, que fuera la capital más importante de la cultura Maya, localizada en Yucatán, México, son algunas de las más representativas del continente.

Ecuador también conserva, en varios puntos de su geografía, los restos y cimientos de importantes civilizaciones preincaicas. Le proponemos un recorrido por las más conocidas y visitadas por arqueólogos y turistas:

Museo de Sitio de Tulipe


Setenta kilómetros al noroccidente de Quito, se encuentra uno de los mayores hallazgos arqueológicos de Ecuador: las huellas de la civilización preincaica de los Yumbos (800 después de Cristo, hasta 1660).

El Museo de Sitio Tulipe, ubicado en la capital del país, Quito, le transportará en el tiempo, concretamente a principios del pasado milenio. Los acueductos, piscinas, tolas, petroglifos y caminos de piedra permiten deducir el enorme legado astronómico, geométrico y arquitectónico que nos dejó la civilización de los Yumbos.

El levantamiento más importante del Museo es un centro ceremonial compuesto por ocho grandes estructuras de roca, vinculadas a los acueductos. Estas estructuras eran utilizadas por los Yumbos para desarrollar ritos purificativos, adorar a dioses y calcular el tiempo.

El entorno natural que envuelve estas ruinas, sus ríos aledaños y diversos senderos conduce a lugares con aire místico, en los que el visitante se sorprenderá con los petroglifos de complejas figuras.

Los senderos de este sitio ancestral han perdurado en el tiempo y, según los arqueólogos e historiadores, fueron utilizados como vías de conexión entre la Sierra y la Costa.

Con una muy didáctica reproducción multimedia, en el Museo de Sitio de Tulipe se relata la historia de la civilización de los Yumbos. El contenido de estos guiones es el resultado de 25 años de investigación sobre la cotidianidad y trascendencia de esta cultura preincaica, de avanzado desarrollo organizativo, espiritual y arquitectónico.

Horarios:
De miércoles a domingo, de 09:00 a 17:00
Costo: Adultos, 3 USD, Estudiantes, tercera edad, niños y personas con capacidades diferentes, 1USD

Ruinas de Cochasquí


El parque arqueológico y de investigación de Cochasquí, ubicado en el cantón Pedro Moncayo (provincia de Pichincha), tiene una extensión aproximada de 80 hectáreas. Situado a más de 3000 msnm, es un perfecto mirador para observar elevaciones como el Cerro Puntas, el Cotopaxi, los Illinizas, el Pichincha, el Quinche, entre otros.

El sitio conserva una enorme riqueza histórica y cultural, expresada en los vestigios del pueblo preincaico de los Quitu-Cara, que habitó una extensa región desde la Costa hasta la Amazonia, y desde el norte de Pichincha, hasta el sur de Colombia.

Quince pirámides truncas y más de veinte montículos funerarios, un jardín botánico y un museo arqueológico, permiten conocer e interpretar la cultura solar de esta civilización.

Cochasquí, ubicado a 52 km al norte de Quito, es un templo del misterio. Varias teorías sobre lo que pudo haber sido en su momento de esplendor se tejen entre los científicos, arqueólogos e historiadores. Muchos sostienen que pudo haber sido un observatorio astronómico, o una necrópolis. Para otros, se trataba de altares de adoración o de un sitio de prácticas militares. Esto último porque allí se encontraron más de 500 cráneos humanos.

Además de las pirámides y montículos funerarios, muros, terrazas, lagos artificiales, canales, caminos, etc. forman parte del Parque Arqueológico de Cochasquí, que integra también el recorrido del Qhapaq-Ñan (el Camino del Inca).

En el sitio arqueológico existen llamas, zorrillos, lobos, conejos, perdices, tórtolas, cóndores, águilas y pumas. También puede observar la vegetación originaria que incluye árboles como el puma maqui, arrayán, sacha-rosa, capote, aliso, orquídeas, otros. Recuerde que a 15 km. se encuentran las Lagunas de Mojanda y la elevación Fuya Fuya.

Para llegar a Cochasquí debe tomar la Panamericana Norte. En el km 52, a la altura del peaje, deberá tomar el desvío a Cochasquí; también puede llegar desde Mojanda o por Tocachi o Malchingu.

Usted podrá encontrar hospedaje en la ciudad de Otavalo, conocida mundialmente por su mercado y sus artesanías, o en la ciudad de Ibarra.

Horarios:
El parque Arqueológico Cochasquí se puede visitar todos los días del año, de 08:30 a 16:30.
El valor del ingreso a este parque es: USD 3 para extranjeros, USD 1 para nacionales, USD 0,50 para estudiantes y USD 0,20 para niños y personas de la tercera edad.

Las ruinas de Ingapirca


Al sur del Ecuador, en la provincia del Azuay, se encuentran las ruinas de Ingapirca, complejo arqueológico situado en un altiplano de la provincia de Cañar.

Solamente 80 km de la hermosa y cultural ciudad de Cuenca, estas ruinas precolombinas fueron construidas por los habitantes de la cultura Cañar, para ser utilizadas como centro ceremonial y de intercambio de comercio.

Los vestigios de Ingapirka, palabra que significa “muro del Inca”, pudieron haber sido un observatorio del Sol y de la Luna, además de un centro ritual y de estrategias militares, según las interpretaciones científicas. El edificio, de origen Inca- Cañari fue construido por orden directa del Inca Huayna Cápac, durante las guerras de expansión territorial.

El entorno de estas majestuosas ruinas lo conforman los páramos de Curuquinga y Buerán, al este y sur, y la cordillera occidental por el oeste. Se dice que la civilización Cañar eligió estas tierras para construir estos templos que estaban integrados en una ruta que recorrían entre Ecuador y Perú.

Los grandes hallazgos de cerámica de estas ruinas han ayudado a datar ese lugar en los años 500 AC.

Usted podrá disfrutar de estos parajes con una visita de un día y hospedarse en la cultural y hermosa ciudad de Cuenca, Patrimonio de la Humanidad.

Horarios
De lunes a domingo 08:00 a 19:00
Costo de ingreso:5 USD

Comuna de Agua Blanca, en Manabí


Ubicada a unos 15 km al norte de la ciudad de Puerto López, en la provincia de Manabí, la comuna de Aguablanca es un centro arqueológico encajado en un hermoso entorno natural.

La comuna es parte del Parque Nacional Machalilla. Vestigios de la civilización de los Machalilla y de la cultura Manteña se encuentran en este terreno, transformado en un museo de sitio.

Ruinas de templos, plazas y viviendas de la cultura manteña (1.500 A.C), así como urnas funerarias, y objetos de cerámica, sobre todo de uso doméstico y ceremonial, pueden observarse en este museo y dan una idea al visitante de lo que fue la vida cotidiana y la cultura de estos habitantes ancestrales.

Al recorrer la rivera del rio Buenavista, se puede descubrir un asentamiento con los restos de templos, plazas y viviendas de la cultura Manteña. Los hallazgos cerámicos salen al paso en todo el camino.

La laguna de azufre es otro de los atractivos de la visita a la comuna. Se trata de una laguna natural con concentraciones de azufre, que emanan de una formación volcánica subterránea. Se dice que estas aguas tienen propiedades curativas.

Complejo de Pumapungo de Cuenca


En pleno centro de la ciudad de Cuenca, en el casco histórico, encontramos un parque arqueológico, construido a finales del siglo XV.

Estas son las ruinas de lo que, según los arqueólogos e historiadores, fue una de las ciudades más imponentes del imperio Incaico. Allí se encontraban el Templo del Sol y un templo de vírgenes del Sol. También formaba parte de este complejo el templo de Tomebamba.

Durante los trabajos realizados en las dos últimas décadas, se recuperaron diversas piezas de cerámica, metal, conchas y huesos, que se pueden apreciar en el museo de sitio y que hablan de una organización compleja y desarrollada.

En este lugar se asentó la ciudad de Tomebamba, que fuera destruida antes de la llegada de los conquistadores españoles, quienes después levantarían sus iglesias sobre las piedras de los templos indígenas. Se dice que esta ciudad fue cuna del hijo del Inca Hayna Cápac y que esta condición le valió convertirse en un espacio sagrado.

En el Parque Arqueológico de Pumapungo se puede observar también la entrada a un túnel de treinta metros de largo. Los estudios determinan que este sirvió de mausoleo y que simbolizaba el mundo de los espíritus. Todo ello, como parte de la cosmovisión compleja y profunda del pueblo que habitó lo que ahora constituye el complejo arqueológico más importante del país.

Si lo visita, usted podrá alojarse en la hermosa ciudad de Cuenca, construida con las mismas características que la ciudad de Cuenca en España.

Horarios:
De lunes a domingo 08:00 a 19:00
Costo de ingreso: 5 USD

Rumicucho, en la mitad del mundo


“Rincón de piedra”. Ese es su nombre en Qichwa: Rumicucho. Estas ruinas arqueológicas, ubicadas al norte de la ciudad de Quito, nos ofrecen una clara visión de lo que fue un templo dedicado al Dios Sol.

Desde su privilegiada ubicación, en una colina desde donde se puede apreciar el cerro de La Marca y el volcán Cayambe, que forman una línea horizontal este – oeste, lugar exacto por donde atraviesa el Sol en su equinoccio.

Se cree que Rumicucho fue uno de los templos más importantes de adoración al Astro Rey. Con una extensión de más de 300 m. de largo por 75 de ancho, está formado por cinco terrazas de piedra en forma piramidal.

Durante los enfrentamientos entre los pueblos nativos y los Incas, este lugar sirvió como estructura militar de apoyo y logística, debido a su estratégica situación. De ese uso quedan, como huellas, caminos, puentes y tambos; construcciones que, según la historia, también fueron utilizadas como un fuerte militar Inca.

Rumicucho es un lugar de encanto, con maravillosas vistas, en el que usted podrá aprender sobres estos pueblos milenarios y sus tradiciones y valorar el desarrollo y conocimiento de las culturas ancestrales. Todo eso, rodeado de un maravilloso entorno natural.
Horario:
De lunes a domingo 10:00 a 22:00
Costo de ingreso:4 USD

Los camélidos: fascinantes animales que reinan en las llanuras de los Andes

Los camélidos: fascinantes animales que reinan en las llanuras de los Andes

Su estampa solitaria parece el fondo de una postal: hieráticos y silenciosos, los camélidos observan al infinito desde las inmensas y frías llanuras de los Andes. Son dueños de una belleza sencilla y práctica, con su cuello fino, sus patas largas y el pelaje de tantas tonalidades que, en muchos casos, se hace imposible definir su color.

Los camélidos son los únicos parientes del camello que existen en la actualidad. ¿Cómo llegaron hasta América del Sur? Hay muchas teorías, pues los registros fósiles son incompletos. Según la más conocida, hace cinco millones de años, estos animales aparecieron en Norteamérica. Desde allí y debido el clima adverso, producto del avance de los glaciares, emigraron en distintos momentos de la historia, hacia Eurasia (en donde se diversificaron en las dos especies que conocemos en la actualidad: el camello de dos jorobas y el dromedario), y a Sudamérica. A este último continente arribaron a través del Istmo de Panamá (se calcula que hace un tres millones de años), los camélidos de la tribu Lamini (sin joroba). Lo paradójico es que, con el tiempo, desaparecieron de su lugar de origen, quizás por condiciones climáticas extremas o por la llegada de un nuevo predador: el ser humano.

En América del Sur, hay dos géneros (lama y vicugna) y cuatro especies. Dos de ellas son salvajes: la vicuña y el guanaco. Y las otras dos son domésticas: la llama y la alpaca. Las cuatro comparten algunas características, por ejemplo, su capacidad de cruzarse entre sí y tener descendencia fértil, o su dimorfismo sexual: es decir que no es fácil distinguir su género, a menos que se vea sus aparatos reproductores de cerca. La alpaca, la llama y la vicuña tienen otra característica común: viven en tierras altas. El guancaco, en cambio, puede habitar a nivel del mar.

La llama, el animal sagrado de los Incas


Entre los camélidos andinos, la llama es el más grande. Su característica más llamativa es que no es una especie natural, en el sentido de que es una “creación” del ser humano (específicamente de los pobladores del altiplano, que domesticaron el guanaco hace unos 5000 años). Su distribución geográfica ha sido muy variable y amplia, por haber sido producto de comercio desde el imperio Inca). Pero se encuentra, sobre todo en los Andes de Perú, Bolivia, Chile, Ecuador y Argentina. Ha sido tradicionalmente utilizada como bestia de carga, pero también aprovechada por su lana y por su carne. Su fibra es muy gruesa y resistente y muy valorada porque no es tratada con productos químicos.

La economía del imperio Inca se basó en la explotación de la llama. Estos pobladores consumían su carne, sobre todo en ocasiones festivas, pero además utilizaban su lana para elaborar hilos y tejidos. Sus huesos se aprovechaban para hacer instrumentos musicales; su cuero, para calzado; su grasa, para medicinas, y sus excrementos, para abono.

Para los Incas, la llama era un animal sagrado. Creían que cada llama en la Tierra tenía su “espejo”, en la “Llama Celeste”: una constelación que se podía apreciar desde ciertos lugares sagrados.

La alpaca, una especie en peligro de extensión


La alpaca es una especie más pequeña y que comparte con la llama (así como con el camello) el hábito de escupir como método de defensa. En cambio, se diferencia de esta en que no se utiliza como un animal de carga. Este camélido mide entre 0, 94 y 1, 04 metros y pesa entre 50 y 55 kg. Se cree que su domesticación data de miles de años.

Las alpacas habitan sobre todo en Perú, Bolivia, Chile y Argentina, aunque en este país casi había desaparecido y se están haciendo muchos esfuerzos para aumentar su población. También hay alpacas en Australia, EEUU y Nueva Zelanda. Son animales muy valorados por su fibra, pues es la más fina entre los camélidos (su precio asciende hasta unos 400 dólares por cada kilogramo). Con la lana de la alpaca se fabrican productos tan diversos como cobijas, ponchos, bufandas, chalecos, chompas.

La vicuña: sedentaria y “ecológica”


La vicuña, símbolo patrio peruano, es un camélido más pequeño: su longitud es de 80 cm y su peso de entre 40 y 50 kg. Son animales sedentarios, de patas largas y, en cierto sentido, ecológicos, pues las plantas de sus patas tienen una especie de almohadilla que evita que, a su paso, levanten la vegetación. De esa forma, no producen erosión. Además, tienen un sistema social muy estructurado y organizado: los machos adultos viven con un harén de dos o tres hembras y sus crías. La lana de la vicuña es la estrella de este tipo de material en el mundo de la alta costura, pues el metro cuadrado puede llegar a costar hasta 3000 dólares.

Firmas de alta costura, sobre todo italianas y francesas, utilizan la fibra de la vicuña para la elaboración de prendas exclusivas. Por la intensa actividad de caza, desde épocas ancestrales, este animal se encuentra en proceso de extinción.

El elegante y sociable guanaco


Elegante y de huesos finos y veloces (puede correr hasta 64 km por hora), el guanaco también es una especie amenazada entre los camélidos. Son, incluso, más escasos que las llamas. Este animal de carácter sociable, que generalmente anda en rebaños numerosos y vive en zonas semidesérticas, tiene un pelaje espeso y suave que lo protege del frío. Habita sobre todo en Perú, Chile, Bolivia y Argentina. Los guanacos pueden llegar a pesar 140 kg y medir 1, 70 m de alto. Tienen un pelaje de tres tonalidades: beige en la parte superior del cuerpo, blanco en la inferior y gris en su cabeza. El ser humano aprovecha su pelaje y su cuero, para hacer prendas finas y muy valoradas.

Los “camellos del Nuevo Mundo”


A los camélidos sudamericanos se los llama “camellos del Nuevo Mundo”. Con sus antecesores jorobados de Asia y África comparten sus ciertas características de adaptación a las tierras áridas, así como el hecho de ser recursos importantes de sustentabilidad para las poblaciones con las que conviven. Según varios estudios, la población actual de camélidos en América del Sur es de alrededor de 9 millones de habitantes. Para comunidades campesinas de Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile, el pastoreo de las alpacas y las llamas sigue siendo su principal fuente de ingresos.

Son, sin duda, animales curiosos e interesantes. Quienes los estudian los describen como “diurnos y sociales”, aunque todo el mundo sabe que si se enfadan, pierden las buenas costumbres y lanzan saliva, no con el objetivo de agredir, sino más bien de defenderse, cuando se sienten molestos o acosados.

Pero además de su función histórica de proporcionar carne y lana a los pueblos andinos, ciertos camélidos son utilizados en la actualidad para una terapia novedosa. Se la conoce como alpacaterapia o lamaterapia y se ha desarrollado en Alemania. Es una variante de los tratamientos que se hacen con perros, caballos o delfines. Niños con autismo, personas con experiencias traumáticas o con altos niveles de estrés o problemas psiquiátricos: todos ellos se pueden beneficiar con este tratamiento, basado en una característica única de los camélidos: se dice que son los únicos animales que realmente miran a los ojos y observan. Son sensitivos, curiosos, de presencia tranquila. Además son dóciles y cuidadosos y, por su belleza y magnetismo, ejercen una especie de fascinación en quienes los ven.

En resumen: hay quien podría pensar que estos hermosos animales andinos son demasiado “quietos” o aburridos, pero en realidad, hay mucho qué descubrir sobre ellos. Vale la pena conocerlos de cerca, en los paisajes en que reinan. Mirar a sus ojos y descubrir si es cierto que nos observan. Eso sí, por su bien, cuídese mucho de no molestarlos…

¿Vacaciones en los Andes? ¡Estos son los mejores lugares para visitar!

¿Vacaciones en los Andes? ¡Estos son los mejores lugares para visitar!

Los Andes, la cordillera montañosa continental más larga del mundo (4 300 millas de longitud), recorre toda la costa occidental de América del Sur. Es la cordillera montañosa más alta del mundo (fuera de Asia), aunque es también sorprendentemente delgada (entre 120 y 430 millas de ancho): una formación geográfica como para quitar el aliento a los visitantes, de forma metafórica y también literal.

Los Andes se extienden de norte a sur, a través de siete países de Sudamérica: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Varios altiplanos de esta región albergan algunas de las ciudades más grandes: destinos ideales para unas vacaciones en Sudamérica.

Las siguientes cinco ciudades andinas son destinos a considerar para quienes quieren hacer un viaje inolvidable a Sudamérica, este año.

Bogotá, Colombia:
Tal como dice el eslogan de la Agencia Colombiana de Turismo, “el único riesgo de visitar Colombia es que te quieras quedar”. La frase promocional no es casual: hace alusión al complejo pasado del país, pero sobre todo destaca su enorme potencial turístico, así como la alegría y optimismo que define la experiencia de viajar a Colombia.

La vibrante ciudad de Bogotá, capital del país, encarna ese espíritu, por su belleza y diversidad. Hogar de más de 10 millones de personas, la energía del corazón metropolitano de Colombia proviene en gran parte de sus eclécticos restaurantes, sus fantásticos vinos y sus cada vez más frecuentes festivales “foodie”.

Tanto si visita el histórico distrito de Candelaria, como si recorre la ciudad por las ciclovías o si decide ir en una aventura de comprar por el sector norte, Bogotá es un lugar que vale la pena visitar.

Medellín, Colombia:
Esta es otra ciudad colombiana que merece su atención, a la hora de planear un itinerario. Aunque hace 30 años era tristemente famosa por las pandillas y las drogas, eso pertenece al pasado. Medellín en la actualidad es una ciudad completamente transformada. Se trata de un destino vibrante para los viajeros que buscan una experiencia culturalmente rica, matizada con hermosos paisajes.

El horizonte de la ciudad parece tocar el cielo. Las limpias líneas de los modernos edificios de apartamentos se funden con el telón de fondo de los picos de las montañas, creando un paisaje impresionante.

El apacible clima de Medellín le ha valido el sobrenombre de “Ciudad de la Eterna Primavera”, llenando de energía a sus habitantes y, por supuesto, a los visitantes. Este espíritu vibrante se deja sentir, sobre todo, los fines de semana, cuando la ciudad “se suelta el pelo” y una gran cantidad de gente llega a las discotecas de la ciudad.

Quito, Ecuador:


Con el Centro Histórico más grande y mejor conservado de América del Sur, que contrasta con zonas modernas y cosmopolitas, Quito es considerada la “joya de la corona” de Ecuador.

Enclavada en un estrecho y alargado valle andino, y rodeada por los picos brillantes de la Avenida de los Volcanes, esta hermosa ciudad sorprende, desde la primera impresión.

Por su asombrosa arquitectura, con 375, 2 hectáreas de edificios históricos en el centro, la ciudad fue designada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en 1978 (antes que ciudades como Brujas en Bélgica o Venecia, en Italia). Pasear por sus calles estrechas y empedradas es como hacer un viaje en el tiempo, hacia el pasado esplendoroso de esta parte de la urbe.

A solo veinte minutos de caminata del centro histórico de Quito, está la ciudad moderna. Un mundo completamente diferente, en donde encontrará cafés, restaurantes internacionales, agencias de viajes, bares y pequeños hoteles. El corazón de este sector es el colorido distrito de La Mariscal, conocido como “Gringolandia”, por la gran cantidad de extranjeros que lo visitan, (aunque durante el fin de semana, también acuden muchos habitantes locales).

[Adicionalmente, tenga en cuenta que Quito es el mejor punto de partida para viajar a la cercana selva amazónica, así como para tomar un vuelo corto a las legendarias Islas Galápagos, también ecuatorianas].

Machu Picchu:


Machu Picchu es la indiscutible “Meca” para los viajeros a Latinoamérica. En una espectacular ubicación, es el sitio arqueológico más conocido del continente. La legendaria “Ciudad perdida de los Incas” es la mayor atracción del continente y recibe un número cada vez mayor de visitantes de todo el mundo.

El magnetismo de Machu Picchu (que en lengua Quechua significa “montaña vieja”) reside, en gran parte, en su historia: esta ciudadela de 550 años de antigüedad fue construida por una sociedad precolombina muy avanzada. Todavía no está muy claro cómo los Incas pudieron mover las piedras de 20 toneladas hasta esta fortaleza en la cima de la montaña, un misterio más para este sitio único y espiritual.

Ubicada a 2 430 metros sobre el nivel del mar, esta altitud permitió que la ciudad ancestral de los Incas no fuera revelada a los conquistadores españoles. Las ruinas de Machu Picchu son del tamaño de un pequeño pueblo y –combinadas con la selva conjunta- cubren un área de 116 millas cuadradas.

Aunque en la antigüedad, los Incas ocultaron celosamente Machu Picchu, la ciudad de los Incas ya no está perdida. Ahora usted puede llegar hasta ella en un tren de alta velocidad o –con un poco más de esfuerzo- tras una caminata de dos a cuatro días de duración. No importa cómo arribe hasta allí, siempre encontrará intactas la magia y el misterio de Machu Picchu.

La Paz, Bolivia:
“Nuestra Señora de La Paz”, comúnmente conocida como La Paz, es una ciudad abrumadora en muchos aspectos. Localizada al oeste de Bolivia, a una altitud de 3 650 metros (casi dos millas sobre el nivel del mar), su altura, por sí sola, induce al vértigo. Al mismo tiempo, su impresionante belleza –con edificios construidos a los lados de un cañón y que parecen “derramarse” espectacularmente hacia abajo- lo dejará sorprendido. Como telón de fondo se encuentra la imponente montaña Illimani, de tres picos, siempre cubierta de nieve y visible desde muchas partes de la ciudad en los días claros.

Los áridos paisajes montañosos y la espesa selva amazónica boliviana impidieron la conquista española y la inmigración europea a gran escala, por lo que La Paz no ha sufrido grandes cambios en la historia. Usted podrá comprobar cómo los indígenas han logrado mantener la mayoría de sus tradiciones. Hay poblaciones alrededor de la capital que han permanecido prácticamente intocadas por siglos. El resultado es que mucha gente considera a La Paz como una de las ciudades más representativas del continente.

Usted se contagiará de este espíritu, al caminar por los callejones de piedra, animados mercados y fascinantes museos, así como al hablar con la gente local mientras almuerza en un comedor, o simplemente al tomar un café recién hecho en un café cercano.


En resumen, unas vacaciones de verano en esta región le permitirán maravillarse con las montañas nevadas de los Andes, que parecen brillar bajo la luz de la luna; participar en viajes de aventuras en los Andes de Colombia, Ecuador, Bolivia o Perú, o ir de compras y probar una deliciosa cena en las grandes ciudades. Los Andes también son perfectos para actividades más relajantes como caminatas diarias, caminatas y excursiones arqueológicas.

Por todas estas razones, esta es una región a considerar a la hora de planear sus próximas vacaciones de verano.

Las 5 mejores experiencias de viajes en tren por Ecuador

Las 5 mejores experiencias de viajes en tren por Ecuador

Viajar en avión es grandioso, excepto porque se pierde todo lo que hay 30 000 pies por debajo. Ir en coche tampoco está mal, si no le importa pasar horas frente al volante, tratando de averiguar la dirección correcta, en medio de un entorno desconocido.

Sin embargo, recorrer un país en tren es una manera de entrar en el corazón de un destino. Como dijo Hemingway, el viaje es lo que importa. A eso súmele la fantástica sensación de ser atendido y consentido por la tripulación de un tren de primera clase, mientras es guiado a través de un paisaje espectacular, deteniéndose ocasionalmente en destinos icónicos muy bien seleccionados. En los trenes, definitivamente se viaja mejor: usted no conduce, hay espacio para las piernas, cuentan con tomacorrientes, vagones bar y lo mejor: plataformas de observación para apreciar las impresionantes vistas del recorrido.

El pequeño país de Ecuador puede presumir en la actualidad de trenes fantásticos que llevan a los pasajeros a través del impresionante paisaje de este país maravillosamente diverso. Tres líneas de locomotoras y varias rutas de locomotoras son el resultado de una inversión de un cuarto de billón de dólares, desde 2007. Estas rutas fueron replanteadas no como un sistema de transporte masivo, sino como un medio para promover el turismo, destacando la herencia cultural e histórica de la nación, así como los paisajes sorprendentes y las diversas zonas climáticas de los Andes y de las regiones del Pacífico. De esta manera, promueven el desarrollo de las economías locales en los pueblos y ciudades vinculadas al sistema ferroviario.

Aquí les presentamos seis de esas rutas del tren del Ecuador; recorridos que evocan la hospitalidad de tiempos pasados y permiten conocer de cerca los más sorprendentes paisajes y poblaciones del mundo.

1. “El Tren de la Libertad”
“El Tren de la Libertad” del Ecuador transporta pasajeros desde el famoso mercado indígena de Otavalo (justo al norte de Quito, y en sí mismo, una atracción fascinante). El recorrido transcurre a través de un escabroso paisaje de montaña, hasta el pueblo afroecuatoriano de Salinas.

En este viaje de 8 horas (ida y vuelta) en locomotora, los pasajeros recorrerán el increíble paisaje de montaña de Los Andes. La locomotora clásica serpentea a través de varios lugares y épocas de Ecuador, atravesando una serie de cañones, siete túneles de montaña, y muchos puentes (incluido el puente de 80 metros de largo del río Ambi).

Desde las frías tierras altas de los Andes, se desciende en altitud por más de una milla (1700 metros) para descubrir una geografía completamente diferente en el Valle del Chota. A continuación, podrá apreciar exuberantes campos de caña de azúcar y un clima claramente más cálido.

En las profundidades de este valle se encuentra el pueblo de Salinas, de población predominantemente negra y de habla hispana. De hecho, el nombre “Tren de la Libertad” celebra tanto la libertad de los esclavos africanos, como la independencia de Ecuador en relación a España. Cuando el tren se detiene en ese pueblo, un grupo de músicos y bailarines recibe a los pasajeros y les invita a danzar con ellos. Además, podrá saborear la deliciosa gastronomía de la región.

2. Tren Crucero
El “Tren Crucero” es uno de los ejemplos más impresionantes de un transporte clásico renovado y en funcionamiento. En algunos de sus trayectos, el tren es impulsado por magníficas máquinas de vapor de 100 años de edad, que llevarán al pasajero en un viaje excepcional a través de diferentes lugares y épocas del pasado y del presente del Ecuador. El tren cuenta con cuatro vagones diferentes, cada uno con su propio estilo temático (con decoraciones prehispánicas, barrocas, neo- clásicas y de la costa del Pacífico), que reflejan la historia y la cultura de Ecuador. Dos de estos lujosos carruajes pueden alojar a 54 pasajeros, mientras que los otros dos coches consisten en un vagón-bar y un coche con una plataforma de observación exterior.

Esta expedición de 4 días y 3 noches parte desde el sur de Quito y permite a los pasajeros apreciar impresionantes panorámicas de la montaña, escuchar los vientos susurrantes de los volcanes de la Sierra y deslumbrarse con los pintorescos colores de la fértil llanura costera del Ecuador, para llegar finalmente a la mayor ciudad portuaria del país: Guayaquil.

Las comidas se realizan fuera del tren en los restaurantes locales, y los viajeros se alojan en tres hoteles tradicionales estilo hacienda. Un gerente de trenes, altamente capacitado, y la tripulación de guías y personal bilingüe (inglés/español) le acompañarán durante todo el viaje y estarán atentos a todos sus requerimientos.

La calidad del tour ha sido reconocida dentro y fuera del país. En 2013, el gremio británico de escritores de viajes (British Guild of Travel Writers) eligió al Tren Crucero como el mejor producto de turismo fuera de Europa; además, fue seleccionado por la revista Wanderlust como uno de los” 20 viajes que cambiarán su vida” y recientemente CNN lo incluyó en su lista de “Once lugares para visitar”.

El trayecto lo llevará a través de algunos de los paisajes más espectaculares de América Latina, incluyendo destinos como la “Nariz Ruta del Diablo”, la “Ruta del Tren de Hielo” y la “Avenida de los Volcanes” (cada uno de ellos, descritos a continuación), además de la “Ruta de los Ancestros”, la “Ruta de la Quinua” y el “Tren de la Dulzura”.

3. La Nariz del Diablo

La apertura original, en 1908, de la vía Quito – Guayaquil fue un logro histórico que requirió 30 años de trabajo, grandes inversiones, y que además costó muchas vidas. La parte técnicamente más complicada de esta ruta hizo que se declarara a este recorrido como “el ferrocarril más difícil del mundo”.

Enfrentados a la tarea de ascender 1 400 metros hacia en la ladera de una montaña, a los ingenieros se les ocurrió la ingeniosa solución de construir una serie de zigzags en la roca. Esto permite que el tren suba la montaña adelantando y retrocediendo a lo largo de pronunciadas curvas que ponen los pelos de punta. Esta ruta de 13 kilómetros se conoce como la “Nariz del Diablo”, llamada así por la forma de una temible cara sobre la roca.

Esta temeraria pieza de la ingeniería sumerge a 118 pasajeros en curvas pronunciadas, atravesando profundas gargantas y barrancos de vértigo. En el camino, hay paradas frecuentes para que los pasajeros salgan y se maravillen con las vistas espectaculares y aprecien la compleja ingeniería.

Además, este viaje lo llevará a través de paisajes andinos característicos famosos por sus culturas locales, su folklore y su artesanía. Conducidos por un guía bilingüe, los viajeros visitarán el Museo Cóndor Puñuna y disfrutarán de los hermosos bailes tradicionales.

4. La Ruta de Tren del Hielo
Esta ruta del ferrocarril ecuatoriano le llevará hasta el majestuoso Chimborazo (la montaña más alta de Ecuador), cuyo pico congelado es el punto más alejado del centro de la tierra. El recorrido, que se llama la “Ruta del Tren del Hielo”, le llevará a conocer a Baltazar Ushka, el último hielero del Chimborazo.

Durante los últimos 50 años, Baltazar Ushka ha escalado el Monte Chimborazo dos veces por semana para desenterrar gigantescos bloques de hielo y venderlos en el mercado. Tradicionalmente, la “cosecha” de hielo de la montaña ha sido no sólo una actividad comercial, sino también parte de un ritual sagrado para crear un vínculo entre los dioses y los mortales. Después de tallar los bloques de hielo, el Sr. Ushka los empaqueta con cuidado, los aísla con paja y los baja de la montaña a lomo de mula. Este hielo glacial, enfría las bebidas de los habitantes de la Costa y se utiliza también para hacer helado. La refrigeración ha sacado los demás hieleros del negocio, pero Baltazar Ushka se mantiene solo, como un símbolo de esta tradicional actividad.

Además de esta oportunidad de conocer el último sobreviviente de los hieleros, la Ruta del Tren de Hielo lo llevará a conocer 10 volcanes del Ecuador, a lo largo de “Avenida de los Volcanes”. Hermosos paisajes serranos, la Iglesia católica más antigua de Ecuador, extensas zonas agrícolas y la vida silvestre de los Andes son parte de los atractivos que usted conocerá en esta ruta.

5. El tour de los “Baños del Inca”
Los Incas establecieron el imperio más vasto de América Latina. Durante su conquista, levantaron magníficos templos, fortalezas y ciudades, aunque muchos de ellos fueron abandonados después de la conquista española. No obstante, aún se pueden encontrar restos de la gran cultura Inca al sur de Ecuador. Uno de estos vestigios son los “Baños del Inca”, lugar sagrado que podremos conocer en esta ruta del tren.

El tren Tambo-Coyoctor le llevará, en un recorrido de 3.5 kilómetros, al complejo arqueológico Coyoctor. Si bien este viaje corto le permite disfrutar del paisaje rural – que atraviesa campos de maíz y papa, así como rebaños de vacas – el primer punto culminante de la excursión es Coyoctor. Allí se pueden visitar los Baños del Inca, un sitio arqueológico que fue sagrado para el pueblo Cañari original y, más tarde, adoptado como un centro ceremonial por los Incas. Otras estructuras que se pueden ver son acueductos o un sistema de riego que llevaba agua a los campos para asegurar una cosecha más abundante. Los baños y el resto de ruinas y vestigios fueron restaurados recientemente, coincidiendo con la apertura de la línea de tren.

La visita a Coyoctor, combinada con el viaje en tren, convierte este recorrido en un agradable paseo. Sin embargo, también es posible viajar a caballo, desde Coyoctor hasta Ingapirca (que significa el “Muro Inca ” en el idioma kichwa). De hecho estas son las ruinas Incas más grandes, conocidas en Ecuador. El edificio más significativo es el “Templo del Sol”, un edificio de forma elíptica construido alrededor de una gran roca, como la mayoría de las estructuras en el complejo. Este edificio fue diseñado con un verdadero estilo Inca -sin mortero- ya que las piedras fueron cuidadosamente cinceladas y modeladas para adaptarse a la perfección.

En resumen, aunque Ecuador puede ser reconocido por su colorida artesanía, de gran calidad, son los majestuosos Andes –montañas escarpadas e imponentes, con el fondo de un cielo azul brillante- que hacen del viaje en tren un “banquete visual”.

Para descubrir experiencias de viaje de lujo como estas, los operadores turísticos como Surtrek, basada en Quito, estamos dispuestos a trabajar con usted en el diseño y coordinación de su itinerario. Juntos podremos planear y llevar a cabo una gira perfecta, que le muestre el auténtico Ecuador, en un viaje sostenible que dejará una mínima huella en el medioambiente.

Conozca el Ecuador a través de seis de sus fiestas más importantes

Conozca el Ecuador a través de seis de sus fiestas más importantes

El calendario festivo de Ecuador es uno de los más diversos de América Latina. Durante todo el año, las ciudades y pueblos del país organizan festejos con distintos motivos: desde una celebración religiosa, hasta el aniversario de sus respectivas independencias o de su creación como territorio político oficial, en el mapa del país.

Según la región, los matices son distintos. Pero muchas de las celebraciones son la mejor vitrina de la fusión de las culturas española e indígena, que se expresa en todos los ámbitos, desde la vestimenta, hasta las creencias religiosas, la música y la comida.

En los festejos no se escatima. Los trajes tradicionales, bandas, fuegos artificiales, bebidas… son parte de las celebraciones. Aquí le presentamos seis (6) de las fiestas más importantes del calendario ecuatoriano.

1.- Fiesta de las Flores y las Frutas (Ambato)
Cada febrero se celebra esta fiesta que “pone de cabeza” a Ambato, una de las ciudades más importantes de la Sierra Centro del Ecuador. Uno de los actos centrales es el Desfile de la Confraternidad, que se prepara con meses de anticipación y que llena las calles de la ciudad de comparsas, coreografías y coloridos carros alegóricos, decorados con flores y frutas típicas de la región. La fiesta se celebra 40 días antes de la Semana Santa y se complementa con la elección de la Reina de la Ciudad y la bendición del pan y de las frutas.

3.- La Semana Santa
Aunque no es una fiesta nacional (la Semana Santa se celebra en muchos países en el mundo), la importancia que tiene en Ecuador es muy grande, al ser un país cuya población es predominantemente católica. Esta es otra de las ocasiones en que se puede apreciar claramente el sincretismo entre lo español y lo indígena. En las ciudades se celebran multitudinarias procesiones encabezadas por la figura del Cristo crucificado y con la presencia de muchos de los personajes que desfilan en las procesiones de las ciudades españolas. Los cucuruchos (personajes cuyo origen, se dice, está en la Inquisición), los Romanos, que torturan a Jesús, las dolientes Magdalenas: todo se reproduce aunque en la piel y el rostro de mestizos e indígenas. La preparación de la fanesca, una sopa con 12 granos y bacalao también es una fusión de tradiciones y sabores. Algunos creen que fue traída como parte de la gastronomía española, pero estudios recientes ubican su nacimiento a etapas prehispánicas.

3.- El Inti Raymi
Es la fiesta del Solsticio de Verano, que se celebra el 21 de junio, en la mayoría de comunidades indígenas de la Sierra, para agradecer al dios Inti (el Sol) por las cosechas y a la Pachamama (la Tierra) por bendecir y cuidar los cultivos. Se trata también de una expresión del sincretismo religioso en las comunidades andinas. Una de las expresiones de esta fiesta es el baile de los danzantes, que decoran sus cabezas con grandes tocados de espejos, plumas y lentejuelas. Y otra: la presencia del Aya Huma, ese personaje con máscara de doble rostro que encarna al protector de la madre naturaleza y poseedor de las energías espirituales de las montañas.

4.- El Paseo del Chagra
Cada mes de julio en la población serrana de Machachi, se realiza el tradicional “Paseo del Chagra”. Como acto central en honor a la cantonización de Mejía, y como una muestra de la rica tradición campestre de la zona, los chagras (campesinos) de Machachi reciben a los visitantes, ataviados con ponchos, zamarros y sombreros. Así, desfilan sobre sus caballos, haciendo gala de sus habilidades como jinetes, frente a la multitud que colma las veredas, plazas y balcones de la ciudad.

5.- Fiesta del Yamor (Otavalo)
Esta celebración, que tiene lugar cada mes de septiembre, es uno de los mejores ejemplos del sincretismo entre las tradiciones y creencias indígenas autóctonas y aquellas pertenecientes a la religión católica. Yamor es el nombre de una bebida tradicional de esta región del país, que se prepara con siete variedades de maíz. Pero es también la denominación de esta fiesta, que rinde homenaje tanto a la Niña María, la virgen patrona de Otavalo, como a la Madre Tierra (Allpa Mama), a la que los indígenas agradecen por las cosechas. Bailes, música, desfiles, elección de reina y los tradicionales fuegos artificiales animan esta fiesta.

6. La Mama Negra
Curiosamente, esta impresionante fiesta que se celebra en la ciudad serrana de Latacunga, tiene dos fechas: la primera en el mes de septiembre, organizada gracias a los donantes de dos mercados de la ciudad; y la segunda, en noviembre, en la cual los latacungueños celebran también su independencia política. El personaje central es muy particular: es un hombre blanco, vestido y pintado como si fuera una mujer negra. Suele tratarse de alguna persona muy importante de la ciudad y cambia todos los años. Ser la Mama Negra es un honor. Cada personaje que desfila por las calles llama la atención por sus vestimentas y actitudes. Y, una vez más, son una colorida muestra de cómo los indígenas adaptaron a su cosmovisión la cultura que llegó con los colonizadores españoles.

Los cinco lugares más visitados del Centro Histórico de Quito

Los cinco lugares más visitados del Centro Histórico de Quito

Quito, la capital del Ecuador, posee a mucho uno de los Centros Históricos más grandes de América Latina. La caracterizan sus estrechas callejuelas de piedra, empinadas escaleras en rincones inesperados, casas coloniales de manzana y media y construcciones propias del período de la República, así como hermosos templos católicos y plazas con pájaros por doquier.
El Centro Histórico de Quito tiene una superficie de 375,2 hectáreas y alberga 130 edificaciones monumentales. En muchas de ellas -museos, iglesias, conventos- existen muy diversas muestras de arte escultórico y pictórico, sobre todo de carácter religioso.
En 1978, la Unesco declaró a la capital ecuatoriana como Patrimonio Cultural de la Humanidad, considerando, entre otras cosas, que su Centro Histórico es el mejor preservado de América.
Los turistas o viajeros especializados (blogueros y periodistas de viaje) que visitan Quito se llevan con ellos profundas emociones de la ciudad.
A continuación, le presentamos una lista de cinco de los sitios más interesantes que usted puede visitar cuando pasee por las calles del centro de Quito. Son los “must see” de esta histórica zona de la ciudad:

1. Basílica del Voto Nacional:


Se trata de una estructura neogótica, la más grande del Ecuador y una de las más importantes de Latinoamérica. Está ubicada justo a la entrada del Centro Histórico de Quito. Tiene 115 metros de altura y en su interior hay 24 capillas que representan el número de provincias del Ecuador.
Por su majestuosidad y su estilo, esta iglesia católica, que tiene la forma de una cruz gótica, ha sido comparada con otras grandes catedrales del mundo, entre ellas la Basílica de Notre Dame (París) y la de Saint Patrick (Nueva York).
Aunque el decreto para su construcción se firmó en 1883, la primera piedra de la obra, encargada al arquitecto francés, Emilio Tarlier, se colocó en 1892. La iglesia se levantó, en gran medida, gracias al aporte de los ecuatorianos (sobre todo los quiteños) que realizaron donaciones.
Una de las características de esta enorme catedral es que las famosas gárgolas que se aprecian en la fachada y las paredes no tienen los motivos clásicos, sino que han sido reemplazadas por anfibios y reptiles propios de la fauna ecuatoriana, incluidos específicamente animales de las Islas Galápagos. Además, existe un mirador cafetería, al que los visitantes pueden subir para apreciar hermosas vistas de la ciudad.

2. Catedral Metropolitana de Quito:


Ubicada junto a la plaza mayor (la Plaza de la Independencia), en el Centro Histórico de Quito, la Catedral Metropolitana fue construida en piedra, utilizando el sistema de la minga para el acarreo, labrado y albañilería.
Su edificación se inició en 1560 en un terreno que actualmente colinda con el Palacio de Carondelet (sede del Gobierno Nacional), al occidente, y el Palacio Municipal, al oriente. Una de las erupciones del volcán Pichincha obligó a reconstruir el templo, en 1660. Después, tras sendos terremotos, en 1755 y 1868, se debieron realizar nuevos trabajos.
La Catedral tiene una disposición longitudinal y consta de tres naves, sostenidas sobre arcos de piedra. En su nave lateral derecha se ubican varias capillas, mientras que la nave central posee un artesonado en madera de cedro. Detrás de la capilla mayor, existe una nave transversal más pequeña. Los conocedores califican su construcción como de estilo gótico-mudéjar, sobre todo por la forma de sus arcos, pilares y alfarjes.
Este templo católico es la sede de la Arquidiócesis de Quito y ocupa todo el flanco sur de la llamada Plaza de la Independencia.

3. Iglesia de La Compañía:


Construido y decorado, en un lapso de 160 años (1605-1765), por artistas de la Escuela Quiteña, este templo es una de las representaciones más importantes del barroco latinoamericano. Sus arcos, sus retablos y esculturas, el altar, los marcos de sus cuadros: todo está recubierto con pan de oro.
Algunos la consideran el mejor templo jesuítico del mundo. Su fachada está labrada totalmente en piedra gris, de origen volcánico y llama la atención de los visitantes, no solo por su belleza, sino por la combinación de estilos y las expresiones del sincretismo que combina rasgos europeos e indígenas.
La construcción de este templo tomó 160 años. Ahora, la iglesia es visitada por unas 120 000 personas cada año. Uno de los atractivos más grandes es el cuadro del infierno, atribuido a Hernando de la Cruz. La obra, supuestamente basada en La Divina Comedia de Dante Alighieri reproduce, con escenas violentas y colores rojos intensos, los supuestos castigos y tormentos que sufren los pecadores.

4. Iglesia de San Francisco:


Se trata de uno de los complejos religiosos más grandes de Latinoamérica. Su extensión es de 3, 5 hectáreas, que incluyen la iglesia, el Museo de Arte Religioso Pedro Gocial, el convento franciscano y la gran plaza, uno de los espacios más populares y emblemáticos del Centro Histórico.
El templo de San Francisco fue construido entre 1536 y 1605. Es otra de las muestras del arte de la Escuela Quiteña, que combina en su interior los estilos mudéjar, manierista y barroco. Su altar mayor, las capillas laterales, y el púlpito, de gran belleza, a atraen a los turistas. Justamente en el altar mayor se exhibe la imagen de la Virgen de Quito, cuyo autor es Bernardo de Legarda, uno de los representantes de la llamada Escuela Quiteña.
A un costado de la iglesia está ubicada la capilla de Cantuña, que alberga una leyenda conocida por todos los quiteños. Según esta historia, que se transmite de generación en generación, un indio de apellido Cantuña se comprometió a construir el atrio en un plazo determinado. Pero, al ver que éste era muy corto y que no iba a lograrlo, vendió su alma al diablo, a cambio de que éste y sus ayudantes terminaran la obra a tiempo. Sin embargo, el indígena pudo salvar su alma porque al diablo y sus ayudantes les faltó colocar la última piedra…
Otro de los atractivos de las iglesias es que allí se encuentra la escultura de Jesús del Gran Poder, imagen principal de la procesión que se lleva a cabo todos los Viernes Santos en la ciudad y es una de las muestras públicas religiosas más grandes del país.

5. Palacio de Carondelet:


Es la sede del Gobierno Nacional y se encuentra ubicado en el costado occidental de la Plaza de la Independencia, conocida también como la Plaza Grande, rodeado por el Palacio Arzobispal, el Municipio y la Catedral Metropolitana de Quito. En la época colonial, se lo conocía como Palacio Real de Quito, por ser la sede de la Real Audiencia.
Según la tradición, fue el libertador, Simón Bolívar, quien bautizó a la edificación como Palacio de Carondelet.
En la escalera que conduce a la primera planta, se exhibe un mural pintado por Oswaldo Guayasamín, que recrea el descubrimiento del río de Amazonas, en 1542.
El primer cuerpo de la edificación está construido en piedra. En el segundo, hay una galería que da hacia la Plaza de la Independencia. En la actualidad, la Presidencia, la Vicepresidencia y el Ministerio de Gobierno ocupan el Complejo de Carondelet. La Casa de Gobierno está abierta al público desde agosto de 2007 y visitarla es gratuito, presentando únicamente un documento de identificación.